marzo 23, 2012

Memoria

Sobre un canal de riego

“Érase una vez un delta con un río que lo bañaba.

Era un lugar muy fértil y alguien propuso construir un canal para facilitar el riego

de las tierras situadas a la derecha del río.

Se construyó el canal y se plantó una hilera de plátanos para contener sus taludes.

Pasó el tiempo. Las gentes cuidaban el canal y cada año, al limpiarlo, añadían

tierra y nutrientes a las raíces de los plátanos.

Los plátanos crecieron y se hicieron majestuosos. Ya formaban parte de la

memoria de varias generaciones. A sus pies pastaban las ovejas y los hortelanos

se paraban a merendar a su sombra.

Pero el canal se encontraba en un terreno próximo a una gran ciudad. Y la ciudad

crecía y crecía, y el espacio agrícola a lado y lado del canal se fue haciendo cada

vez más y más estrecho.

Pronto, el canal de riego fue sólo una fina línea de agua con plátanos que cruzaba

la llanura del delta hasta el mar. Una línea que sobrevivió a todas las

urbanizaciones y que, como una señal del tiempo, se plasmó en todos los planes

que pretendían reorganizar aquel territorio. Era la imagen de la memoria colectiva

que nadie estaba dispuesto a perder.”

Imma Jansana.

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